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jueves, 3 de enero de 2013

¡Que paaaaasen los parienteeeees!

Así pues mi estimado y reducido público, se inició la visita de mi hermana + cuñado en tierras inglesas. Visita combo Navidad / Año Nuevo al estilo escocés. Digamos mas bien inglés. Porque en Leeds si bien se saborea un poco el calor humano del norte, no tienen la picardía  escocesa todavía. De paso que conocen la panza. Estando en la dulce espera es ahora o nunca antes de que me ocupe los días.

El sueño de mi cuñis era pasar una navidad, blanca navidad. Lamentablemente el calentamiento global tuvo otros planes. Después de la gran nevada del año anterior, creo que todos quedaron curados y nadie sueña con nieve la verdad.

Hubieron algunos días que tuve que trabajar, pero la verdad ya poco me importaba porque estando tan panzona, ya contaba los días para mi permiso de maternidad. Sin embargo, por estar metida en un proyecto muy particular, pues tenía horarios hasta las 8pm a veces. En fin, hay que trabajar para ganar.

Al fin y al cabo, nos fuimos para Escocia para pasar una navidad no blanca, porque ni hasta ahí nevó. Pero lo que si nos nevaron fueron gansos asesinos, véase imagen adjunta:


Persiguiendo a mi hermana
Este bello espécimen se dedicó a atormentar a mi hermana mientras nos paseábamos en las tierras de Ayr. Cálida ciudad escocesa del litoral oeste, con un amplio mar y un frío que para que no digo. El viento es bonus. Te azota para que no te olvides que vives en una isla. Así de simple.

La Navidad vino y se fue, regalos por doquier y celebraciones a lo escocés.


Embarazada, azotada por elviento, agotada, celebrada...
Por cierto, la pasamos bien. Aunque el año nuevo fue super monsefu: Yo feliz en mi pelota aerobica para ejercitar la pelvis y mi sister+cuñado teniendo que mirar por tele el conteo final del año porque asi de pesada no salgo ni pagada.

All in all, super bien. Hasta mi sister se animo a cocinar al mejor estilo casero la super cena de noche vieja, con sus ensaladitas, pavito, etc.

Que paaaaaase el 2013.......

domingo, 25 de diciembre de 2011

Se hornea pavo

Así como la etapa de mudanza vino y se fue, también se pasó el año en un abrir y cerrar de ojos.

Por primera vez, vamos a celebrar la Navidad mas que los dos solos, en Leeds. Por circunstancias de la vida (chamba es chamba), pasamos Navidad en el depita, sin familia alrededor nuestro. Que si bien es una pena, por otro lado nos da la oportunidad de empezar, digamos, nuestra propia tradición.

El ya clásico nacimiento
Empecemos con la idea de que el pavo lo tenemos que hacer nosotros. ¿Y ahora, como lo sazonamos? ¿De dónde saco pasta de ají panca? Que no panda el cúnico. Gracias a mis envíos especiales del Perú, tengo bolsitas de polvitos de ajíes y demás especias. Claro, que ahora tuvimos que improvisar.

Creamos una pastita con ajos y demás especias con miras a la aventura y rogando porque el pavo al menos no se seque. Bueno, pavito. Y con ese pavito, tendremos como para 3 días...esperemos.

Trataremos de hacer una mezcolanza de tradiciones: Pavo con sazón peruana, Papas rostizadas, ensalada de papa, colecitas de bruselas, y demás vegetales invernales. A ver que sale. Lo que si me olvidé fue de echar un poco más de sal a la sazón. Ups.Lo que sí en mi vida he presenciado en vivo y en directo como hornear un pavo/pavito. Estoy muy acostumbrada a ver a mis papás mandar el pavo a la panadería de la esquina y esperar a horas previas a la nochebuena para recogerlo, numerito en mano y carro preparado para la corta, pero lenta travesía de vuelta a casa. Para que no chorree nada en el carro, claro está.

Entonces, el reto está en poder cocinar el pavo como mandan las instrucciones (porque yo soy muy a la peruana, me zurro las instrucciones de todo a diestra y siniestra), y ver si la receta inventada resulta y el pavo sale jugoso. Y si no sale jugoso, pues la próxima, ya sabemos...Me acuerdo mucho alguna vez que fuí a recoger el pavo a la panadería con mi papá o mi mamá y vi a un par de chicos cargando la bandeja del pavo (porque estaba potente) y una señora (asumamos que era la madre y ellos los hijos), jarrito en mano, como si fuera lo último que fuera a hacer en su vida, recogiendo el juguito en la bandeja y rociando el pavo mientras caminaban - no se si a su casa o al carro...tanto ya no me acuerdo.

No me quiero convertir en esa señora loca con la perfección del pavo, ni los jugos ni nada por el estilo. Que salga como tenga que salir. De momento, mientras pasan las horas, pensaré en cómo organizar mi día para poder ir sancochando las papas, cortando cebollas y apios y coordinar mis horarios televisivos. Como buena adicta, no pretendo perderme los programas especiales navideños ni dejar de ver las películas que no volveré a ver hasta la próxima Navidad. Prioridades ante todo.

¡¡FELIZ NAVIDAD 2011!!

domingo, 28 de diciembre de 2008

Navidad sin panetón

Esta Navidad, por motivos que ya no pude controlar, tuve que pasar - nuevamente - las fiestas lejos de mi familia. Me dolió mucho, especialmente porque el año pasado ha sido la primera vez que me sucedió y este año, por mas que traté, simplemente, no se dió. Ésto, me dió la oportunidad de reflexionar de lo que hace nuestra navidad peruana tan especial y sobre lo que verdaderamente, no extrañaré mucho.

Digamos, que nunca fui muy fanática del panetón. Digamos que tampoco soy muy fanática del chocolate caliente. Pero lo del chocolate es más por obligación que por gusto. Siendo alérgica, como que me acostumbré a que no me guste. Además...¿Quién toma chocolate caliente en pleno verano?



Nunca me puse a pensar, cuando era niña, en que no en todos los países del planeta, la navidad cae a principios del verano, cosa que sí sucede en el Perú. Claro, que con la tele y todas las gringadas que nos caen en la televisión nacional, una se da cuenta con los años, que la navidad, blanca navidad es más promocionada que una navidad en la playa o un Papá Noel con shorts. No hay nieve, y lo más probable, es que el 26 una se vaya a la playa con los amigos a quedarse sentado en la casa sin hacer nada. Alguna vez, en uno de esos grandes viajes familiares, experimenté nieve y navidad al mismo tiempo. El frío imposible y las grandes tradiciones del hemisferio norte que tanto nos bombardean los medios.


El pavo sabe igual en todas partes, claro que en mi casa mi papá lo adereza con puros condimentos peruanos, que en estos lares británicos no son tan facil de conseguir. Unos toques de pisco también ayudan. No hay puré de camote, sino colecitas de bruselas. No hay ensaladas de papa o rusa, sino papas al horno. No hay salsa de manzana, sino salsa de arándanos. No hay panetón, sino el pudding navideño, acompañado con una salsa de brandy. No hay árbol de navidad de plástico color pino, sino un pino verdadero. El olor es riquísimo. Infaltables los crackers, antes de cenar. Mini piñatas con sorpresita adentro. Tal vez las cosas cambian según la familia, como en mi país.


La cena no es el 24 por la noche, para recibir el 25. Se cena el 25, claro, que en la mañana se abren los regalos. Los peruanos celebramos todo en una misma noche. Digo, para que esperar... ¿verdad? Todo de sopetón: Cena + regalos. Con fuegos artificales y cohetones al dar la medianoche. Me imagino que acá, dependiendo de la religión, también se coloca un nacimiento. Pues yo me traje uno bien peruanito, para poner a mi niño a las 12 y empezar mi nueva tradición nacimientera.





Seré honesta. Extrañé la idea de ver el panetón en la mesa. Esa será siempre mi referencia navideña. Es extraño no escuchar los cohetes a la medianoche, pero creo que acá el tema seguridad ciudadana esta mejor controlado o tal vez son menos entusiastas que nosotros. A ver si me animo y empiezo a dispersar nuestras tradiciones. Tal vez se animen y vendan aunque sea chispistas mariposa para celebrar.