sábado, 6 de junio de 2009

Días de parque

Me he dado cuenta que acá la gente disfruta mucho del parque. La idea de ni bien sale el sol irse al parque a tomar unas copas, sentarse en el jardín, echarse, hacer picnics. Muy británico, ¿no? Me parece genial. No hay cartelitos de NO PISE EL JARDIN, ni serenazgos diciéndote como te debes comportar. Hay perros, gatos, niños, frisbees, pelotas, juegos improvisados de fútbol y hasta espacios reservados para cricket y bolos.

Hay que ver la capacidad de aprecio a la naturaleza que se tiene. Acá no encuentras ni papelitos, ni envolturas de caramelos ni botellas vacías chorreadas por las esquinas o escondidas bajo los árboles. Los dueños de los perros limpian los tesoritos dejados por sus mascotas. Nadie está detrás de nadie, porque claro, quién se va a sentar en el pedacito de jardín con olor a caquita.

Southampton Common

En el sur de Inglaterra hay más sol. Sin duda. Es una de las ventajas de vivir acá. La gente está más acostumbrada al buen clima, a que no llueva tanto y a dar por sentada la presencia del gran parque que se ubica en el medio de la ciudad. Estilo Central Park en Nueva York. Diferente escala, por supuesto. Dependiendo del lugar donde entres, parece que te sumerges en un bosque para luego salir a explanadas completas llenas de florecitas minúsculas y áreas verdes para hacer lo que se te de, literalmente, la regalada gana.

Da un poco de curiosidad pensar que en Glasgow, los días con sol son...escasos. O los días en los que no llueva. Ni bien asoma un rayo de sol, es increíble ver a los chicos universitarios llenar las colinas del Kelvingrove Park...con botellas de sidra, sánguches y papitas.

A mi nunca me dejaron sentarme en el Parque Kennedy en el jardín a tertuliar con mis amigos, y pobre que se me ocurra admirar las florecitas más de cerca. Pero todo es cuestión de costumbres. Si supieramos cuidar las cosas de verdad, tal vez no tendríamos tantas restricciones. Hasta en la playa encontramos basura después de un día de bañistas. ¿Aprenderemos algún día?

A falta de playa...parque. Si señores, también se puede tomar el sol en el parque. ¡Buen finde!

viernes, 5 de junio de 2009

En el mar, la vida es mas sabrosa

Vamos a la playa, oh oh oh oh...

Vamos a la playa, oh oh oh oh...

Después del doble invierno escocés que tuvimos el año pasado (sí, un desastre...el verano fue una mera copia del invierno limeño), creo que esta vez me merezco un poco de sol. Claro que aca no es tan fácil como "bajar" a la playa o irse al sur en custer desde paradero de Atocongo. Con vendedores de sánguches o chifles. O vendedores de revistas. Y sombrillas y gorritos. Y gaseosas de dos litros para que te dure todo el día.

Pero siendo esta una islota, las posibilidades son bastante variadas. Nos fuimos a la playa de Troon en Escocia, porque para mi grata sorpresa (y la de muchos escoceses también), resultó que este fin de semana Glasgow fue el lugar con mas calor y sol del Reino Unido durante el fin de semana.


¡SOL! ¡ARENA! ¡MAR!

No venderan Glaciares, ni habrán barquillos...pero si hay quioscos con helados de la casa y hot dogs al paso. El mar, a pesar de estar tan al norte, estaba calientito... una delicia.

Llevamos sánguches, chelas, agua y obvio...bloqueador solar factor 25. Viendo que mis acompañantes son mas blanquecinos que yo, gané en la batalla del bronceado mas rápido. ¡¡Gracias genes peruanitos!! La chela se nos calentó por mas que la metimos al mar para que se enfrie. ¡No resultó! Por mas que tratamos, las re-ubicamos, nos re-ubicamos, nos paseamos por la orilla buscando corrientes mas frías...no había nada que hacer. Tuvimos que apurarnos con el consumo de alcohol. Obvio, yo soy una chofer responsable...así que me abstuve. (Véase ejemplo de segunda re-localización de botella de cerveza.)



La verdad, me decepcioné un poco. A estas playas les falta un poco de vida. El que vende chakiras y sánguches con mas de cien hilachas de pollo, la que vende falditas. En Barcelona, señoras asiáticas ofrecias masajes. Acá nadie te mira, jajajaja.

Muy bueno el fin de semana, sonidos de niños jugueteando en el mar, risas, brisa marina, el sonido de las olas...realidad en cualquier punto del planeta. Porque todos son iguales bajo el sol.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Levanta la mano, pues mamita...

Acabo de llegar del centro, porque claro, siempre hay cosas que hacer. No hay nada que hacer, el sistema de transporte (aunque no sea totalmente público), es super organizado, se ciñen a los horarios que salen en los carteles, y hasta hay páginas webs donde puedes planear tu viaje de ida y vuelta y te dicen a que hora vas a llegar y todo.

¿Envidiable?

Por supuesto, pero creo que hoy hice mi primer enemiga.

Estaba yo muy campante en el paradero del bus, esperando que llegue y en eso a lo lejos lo diviso. Obviamente, habiendo un carro delante, pensé que mejor era adelantarse y estirar la mano de una vez, no vaya a ser que no me vea. Porque claro está que si no levantas la mano, no paran. Osea, asi hayan ochenta personas paradas en el paradero, si nadie levanta el dedito...NO PARAN. Entonces no levante sólo la mano, levanté el brazo en conocido ademán limeño para detener a combi. (Claro que a las combis no hay ni que llamarlas, fácil te esperan en la esquina de tu casa...).

El bus de dos pisos (porque aca, ciertos buses son los típicos británicos de dos pisos...) como que sobreparó y empezó a seguir de largo...entonces yo enfrente prácticamente de la puerta... le hice un ademán a la que manejaba, pero se siguió de largo. Ah, no. Entonces como que a través de su espejo retrovisor lateral, se dió cuenta que había alguien que quería subir.

Me abrió la puerta y ni bien me miró, me dijo...(con cara de yo-soy-lo-máximo)
'Es que tienes que levantar la mano...'
'¡La levanté!'
'No lo hiciste, porque no te ví...'
'¡Claro que la levanté...!!'
'Te hubiera visto...'

Así que me dispuse a ponerle la peor cara de hartazgo que tengo en mi manual personal, y me fui al segundo piso a que se me bajen los humos. Me dió cólera, así de simple. Porque sé que levanté la mano. Además que me habló como si tuviera quince años.

Ahora...digamos que mi look de hoy no es muy de señora casada treintañera. Estoy con zapatillas oscuras, jeans gastaditos, polito a rayas, capucha gris y mis audífonos, obviamente, para escuchar los últimos hits del momento. Pero, a ver..tampoco tampoco. Ah, y mi bolsón negro lleno de cositas.

Al bajar igual le di las gracias. Porque aca todo el mundo agradece.
'Thank you' dije al bajarme en mi parada
'Cheers!' me respondió ella.

En fin, si no me la vuelvo a encontrar mejor. Tenía cara de pesadita la pobre. Claro, que si se quita esos lentes oscuros, tal vez vea mejor y le pueda ver mejor la cara al resondrarme, o tal vez ella pueda ver que estoy levantando la mano. Vieja loca.

jueves, 30 de abril de 2009

Maladies

A esta hipocondríaca por naturaleza, no le van bien estos tiempos. No, no, no que no. Mi carrera alternativa durante mi infancia y adolescencia fue el estar enferma en los peores momentos. En la época de exámenes mensuales, bimestrales, percentiles ortográficos...¡obras de teatro! Porque claro, en mi juvenil profesionalismo actoral, logré hacer una perfecta actuación de la obra de Los Saltimbanquis, en mi personaje de perro, con 39ºC de fiebre. Hay que ver mi dedicación a las artes escénicas, que si bien no han muerto en mi, yacen durmientes, quién sabe lo que me depare el futuro...

Pero vamos al grano. Siendo alérgica de nacimiento y asmática de herencia, pues las enfermedades respiratorias han sido el pan de todos los días. De más está decir que seguir el tratamiento de vacunas era mi rutina semanal; que si bien no la esperaba con ansia, me llegué a acostumbrar. Mi doctor (qepd), era super bueno, super dedicado, pero su escritorio era un verdadero desastre. Sin embargo, creo que después de tantos años de suplicio de jeringas, logré superar los puntos super bajos de mi condición y empecé a retomar una vida un pelo mas normal.

Típico de mi, al llegar a Barcelona y encontrar un cuarto, me vino una bronquitis de la patada. Así empiezan mis maladies en el viejo continente. Cambié el panadol por paracetamol, el nastizol por la propalgina y el flumil, y la cepacaína por la bucometasana. Porque claro, lugar al que voy, me TENGO que enfermar. Entonces el intercambio cultural no se basa solamente en lugares nuevos o gente por conocer, sino en medicinas por probar. Felizmente el redoxon y el robitusin son mundiales y aunque me encontré con otros jarabes igual de efectivos, nada puede cambiar el recuerdo de tomar richergan. Guácala. Nótese la intensidad de mis achaques en la foto, coloreados están mis elementos amigos en esos casos.


Obviamente, al cambiar de país de NUEVO (ufff..., me canso), me tuve que buscar otros medicamentos de "cabecera". Reemplazé entonces mi querida y fiel propalgina por el nuevo beechams plus, o lemsip. Acá si no hay reemplazo de flumil, así que sigo con mi querido inhalador peruanito. Ventide forever, oh yeah! Como dije anteriormente, el robitusin, hasta en la China. Así que bueno, aca ya tengo. Digamos que si bien mis enfermadades traspasan fronteras, los virus también. Horror.

De más entonces, está decir que con este tema de la gripe porcina, mis alarmas se han vuelto a prender. Porque claro, a los sistemas inmunológicos tan vapuleados como el mío (porque hasta cuando mi suegro se enferma, a los cuatro días caigo yo), mi única salvación es la precaución. Pero claro, tampoco soy tan enfermita como para salir a la calle con mascarita. Además por estos lares, si bien hay casos, no esta la cosa color de hormiga como lo estuvo en México.

En fin, de cuando en cuando tengo la pequeña recaída, pero obviamente son mis excesos. Ahora, me atrevo a comer lo que antes no podía y a ser un pelo mas relajada con mis temas enfermizos. Claro que nunca está de más tener mentholatum en la mesa o un par de strepsils (que reemplazaron mi bucometasana barcelonense) por si las moscas.

martes, 21 de abril de 2009

Riéndome en inglés

Cuando era chica, como ya comenté anteriormente, veía mucha tele. Pero los fines de semana, como que a la vagancia hay que darle ocupación, el zapping se volvía todo un arte, recorriendo siete canales (porque nuestra tele, no se por qué, no captaba UHF) buscando algo para pasar el rato.

Me acuerdo de los Detectilocos, Ricky Tosso, Carlos Alvarez. El fin de semana era tan simple como ver Risas y Salsa. A muchos les horrorizará, pero a mi me daba risa (no en los últimos años, claro está) y me divertía. Los personajes eran divertidos (ya ni me acordaba que habían vedettes), y en esos últimos años ya se empezaron a poner bastante malcriados, pero mal que bien, eran una representación de los estereotipos peruanos, o al menos limeños que tenemos hasta el día de hoy. Confieso haber sido fan de La Banda del Choclito, La guardia Serafina y El Jefecito.

De ahí el boom de los cómicos ambulantes, con ese humor cínico de la realidad nacional. Alguna vez me topé con ellos en el Parque Universitario. Hay que ver la cantidad de gente que se reía. Obviamente yo también. El humor de la necesidad. Burdo, un poco vulgar, sin pelos en la lengua y con sus ajos y cebollas. Actuaciones en medio de la calle para recibir una luca, una china, el sustento del día. Después les hicieron un programa de TV y les mataron el encanto. El chiste de ser ambulante es que no se tiene un escenario. El concepto se fue al agua.

No quisiera comparar, pero es inevitable. Acá hay muchos programas de humor. Humor tranquilo, fino, burdo, vulgar, como en cualquier otro sitio. Pero
Little Britain es un programa similar, con sketchs y personajes establecidos que hacen burla de cualquier estereotipo habido en esta isla. Para ser honesta, yo me mato de la risa. Especialmente porque me hacen acordar lo burdo que podemos llegar a ser, y lo fácil que es reirse de lo demás. Claro, sin llegar a ser malcriados ni llegar a las lisuras, obviamente.

Además, hay que tomarlo como una especie de intercambio cultural. Una vez que entiendes el humor de otro país, como que te sientes un poquito más cerca de entender a la sociedad, ¿no creen? Sigo en etapa de aprendizaje, que conste. Soy una esponja. Claro, hay que ver que en general, yo me río de cualquier cosa, eh. Soy fácil en ese sentido.

Acá no creo encontrar un cómico ambulante, no hay esa cultura callejera, del recurseo. Diversión al paso, en el micro, en la calle. Con o sin propina, compartiendo ese humor peruanísimo, digno de nuestra diversidad cultural. Pero lo cachosienta se te queda. Espero que traspase la barrera del idioma. Si hago reír a mi esposo con un chiste peruanito, pues ese será un punto más para el humor nacional.

P.D. Al que quiera averiguar mas sobre humores latinoamericanos, busquen al colombiano Andrés López. Me pasaron su stand-up que se llama La Pelota de Letras, que es un clásico. Además es para que se den cuenta lo similares que somos en sudamérica.