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sábado, 10 de enero de 2015

De océano a océano

Después del viaje de Lima de vuelta a casa, de nuevo regresamos al frío ártico. No pretendré entrar en detalles de lo difícil que fue hacer a M tratar de dormir en el avión, de cómo casi nos convertimos en "esos que no saben controlar a su hija en pleno vuelo" y demás.

Pasamos año nuevo en Escocia con la familia y de ahi reflexionando cómo hace unos días estábamos mojándonos los pies en el Pacífico...



...y despues pasear por el Firth of Clyde.



Nuestras dos realidades. Tiempo y espacio. Verano e invierno. Español e Inglés. Dos continentes, igual de amables, familiares y que son nuestro hogar. Es como vivir partida en dos, pero no. Pensar en un lado mientras se está en el otro, pero no. Hablar un idioma mientras piensas en el otro. Amigos de un lado, amigos del otro.

Locazo pues.

lunes, 17 de febrero de 2014

Recapitulando IV

El tiempo no pasa, últimamente vuela...He dejado demasiado tiempo sin escribir absolutamente nada, pero por buenos motivos. Soy mamá. Quien lo hubiera dicho, esta amargadita, cuadrada de mente a veces ahora se ha transformado en una versión mejorada. Es decir, la paciencia manda.

A ver, recapitulemos el 2013:

COMPRAMOS UNA CASA. Claro, nos agarró el pánico ni bien nos enteramos que teníamos un frijolito cocinándose asi que de una vez. Claro que nos pudimos mudar a un mes de que naciera y la lista de cosas sin hacer - hasta ahora - era inacabable. Pero al menos es nuestra casita.


Uno de los primeros días en la nueva casa

EL FRIJOLITO GERMINO. M nació en Marzo y completó nuestro triangulito de vida. La diferencia con el Perú es que acá te dan 9 meses de permiso de maternidad pagados y un año completo si es que asi lo prefieras. Claro que no te pagan los últimos 3 meses pero te guardan tu trabajo. Lujos. Pero bien los aproveché. Acá eso de tener nanas y chicas que te ayuden en la casa es algo super foráneo y bastante caro. Así que me quedé en mi casa exclusivamente con ella por 9 meses para luego regresar a trabajar. 


Mi pollito

Encontré otro trabajo. YEEEEEEEEEEEEEEEEEE. Ya era hora encontrar algo en lo mío. Así que por el lado profesional feliz. Lado personal siempre sufre porque extraño a mi hijita cada segundo que no estoy con ella. En fin. Pero una piensa, despues de tantos años en este país de trabajar y hacer cosas que ni me interesaban tanto y solo por hacer, cómo poder desaprovechar la oportunidad.

Aunque diré algo...mis días en la agencia de traducción me enseñaron mucho sobre como se trabaja en este país. Además los amigos que hice siempre son y serán entrañables. Todos lindos, amorosísimos y un cague de risa. El humor no es tan diferente, son todos tan irónicos en este país que la verdad me vino como anillo al dedo.

Me hice ciudadana de la isla. Ahora tengo que entrenar bien el ojo para comprender bien los partidos políticos porque sino pa que. La Cámara de los Comunes es todo un caso, me fascina ver por la tele. Son...brutales. El primer ministro es otro pelagatos - la falta de tino no se focaliza solo en Perú.

Esa es la verdad del asunto, actualizar con una chamba super demandante y un bebé hiper demandante como que cuesta. Así que paciencia muchachada, que estoy empezando a retomar esto lenta y pausadamente.

lunes, 18 de octubre de 2010

MI aventura culinaria

Hemos cultivado una costumbre que espero nunca se acabe...nos intercalamos el cocinar todos los días. Un día él, un día yo, y así sucesivamente. Claro, que a veces nos pedimos una pizza o compramos comida hecha del mercado, pero hacemos el intento de comer sanito, hecho en casa.


Así que como ando medio..."desocupada" que digamos, a veces me lanzo a jugar a la comida, como ya lo he mencionado antes. Pero una se aburre del estofado...del chaufa con pollo (aunque me sale buenaaaazo...), así que a veces nos rompemos la cabeza y terminamos por hacer una especie de "competencia" a ver a quién se le ocurren los mejores platos.


Tenemos varios libros de cocina. Desde Gordon Ramsay hasta el recetario Nicolini. De ahí he sacado la super receta para la carapulcra y el arroz con pollo. Digamos que para la carapulcra tuve ayudadita. Mis papás me enviaron papa seca desde el Perú. Acá hay cosas que simplemente no existen, así que hay que ingeniárselas y usar los sobrecitos con los condimentos en polvo.


Arroz con pollo - Recetario Nicolini


Desde peruano, hasta internacional. Pasamos por pastas, curries, cocina francesa y sobretodo la peruana. El día que mi esposo hizo ají de gallina, me sentí super orgullosa, porque ahora ya sabe cocinar como se debe. Además que me ayuda, porque no he nacido para ama de casa, y lo amo mucho pero tengo mis límites. Todo compartido... 50-50 me parece lo mejor.


A veces nos lanzamos a inventarnos cosas, por lo que a veces tenemos los siguientes resultados:


Brochetas de pollo, marinadas en soya, miel y limón.


Es divertido, no lo voy a negar. Claro, que no es que me muera todos los días por empezar a cocinar algo. A veces tenemos nuestros momentos de paréntesis en blanco y vacíos, donde no tenemos la menor idea de QUE CH...comer. Me hace recordar mucho a la mamá de Mafalda, preguntando a la familia que quieren de comer y todos salen huyendo, porque termina en problemas. Pero a la hora de los loros, siempre se nos ocurre algo.


Un risotto, para entretener los ojos:


Risotto de zucchini, con chilis y menta - Jamie Oliver


Otra buena fuente de información culinaria es la peruana Yanuq, o la británica BBC Good Food, que es una revista que tiene su web con N número de recetas, de todo tipo y calibre. Super fáciles y super complicadas y provenientes de diferentes rincones del mundo. De ahí saco postres. A veces, cuando tengo MUUUUUUCHAS ganas, me lanzo a hacer una tortita. ¿La más difícil? La de zanahoria. La hice hace un par de meses atrás. Quedé CU-RA-DA. No la vuelvo a hacer hasta el próximo año, fácil. Obvio, debido a mis alergias, no le puse nueces. Sí, sí...hasta la comida es hipoalergénica en esta casa.


Carrot Cake - BBC Good Food


Bueno, ya me dio hambre (¡Oh sorpresa!). Hoy me toca empujarme un chili con carne que mi esposito cocinó, con nachos, salsa de tomate, queso y demás acompañamientos. Bon profit.

sábado, 3 de octubre de 2009

Actualizando mi vida

El otro dia me tocó ir a una entrevista a una agencia de empleos. Me llamaron de un día para otro, y obviamente no pienso decir que no. Estoy desempleada y aunque por momentos llega a ser muy frustrante (digamos que envío como dos CVs por día), a veces me da tiempo de poder hacer esas cosas que en tiempo real, nunca se puede. Por ejemplo: Hacer aeróbicos, pensar en concursos y conceptos creativos, trabajar en un portafolio inacabable, hacer pies de manzana y durazno, cocinar un plato de 1h siguendo la receta, buscar recetas en internet para no aburrirnos del típico saltado o estofado. Etcétera, etcétera, etcétera.

Es más, me hice miembro de mi biblioteca de barrio y ya he sacado un buen par de libros espero me orienten. Claro que algo que me motivó registrarme fue el hecho de poder investigar un poco más la historia de esta ciudad. Que la verdad es algo que me haría sentir un poquito más cerca a mis vecinos. Aparte que me ahorra estar comprando libros a cada rato. Siendo pobre, se está convirtiendo en un lujo. Claro, que lo de pobre, es un decir. Tengo comida sobre la mesa y hasta puedo ir al cine de cuando en cuando, pero ustedes me entienden.

Regresando a la entrevista. La agencia XXXXXX queda en la ciudad de al ladito. De la estación de tren, unos 45min hacia el este. Que cerquita no es. Además que de mi humilde morada a la estación de tren (en lo que me demoro en ir a la estación de bus, llega el susodicho, llego a la parada más cercana y camino ya es media hora más), no es muy cerquita que digamos. En fin...

La vecina ciudad de Portsmouth



Llegué al edificio indicado y me hicieron llenar toda una recatafila de papeles para registrarme con ellos. Que la verdad no está mal, a ver. Para esto estaba muerta de frío. Ya es prácticamente otoño, y el conjuntito que me tuve que comprar el día anterior (digamos que converse y blusa no pega...), estaba un poco primaveral y el vientecito del ártico que a veces cae por acá...uff.

En eso se me apareció en frente una tipa con pinta de tigresa del oriente (que acá las inglesas se mueren por estar morenas y tener el cabello lacio, teñido oscuro y potente), con tacones del tamaño de mis piernas, derramando lisura, blah blah blah. Me dió un poco de vergüenza ajena, porque en mi CV dice que soy arquitecta, y me empezó a hablar de unas excavaciones en no sé dónde y que el primate no se qué... Yo pensé...esta cree que soy arqueóloga, jajajajaja...Finalmente quedó en nada el asunto porque necesitan a alguien para navidad y yo en navidad, señores, tengo pensado irme al Perú.

Así que me quedo sin chamba, de momento...que todo esto es temporal, pero me quedo con la satisfacción que en realidad no estuve tan mal en la entrevista y que di una buena impresión, ¿verdad? Además que ahora tengo un conjuntito bien mono para cuando vuelva a necesitar o tenga un coctelito, que el look ya me lo tengo bien planteado.

sábado, 18 de abril de 2009

El desayuno ideal

En mi casa de Lima, teníamos un árbol de papaya que caía sobre el patio del dormitorio de mis papás. Obviamente era del vecino, y la verdad, nos brindaba una sombra tropicaloide verdosa que fue interesante en mi infancia. Un día, sucedió lo inesperado. La papaya, con frutos y todo, sucumbió a su propio peso y reventó una explosión de sabor en el patio de nuestra casa. Pensamos que era un temblor, pero las papayas regadas decían otra cosa.

Después de mucho tiempo, de la nada, salió una papaya en otro patio que tenemos. Se elevaba muy delgada y de pronto empezó a dar sus frutos. The papaya returns. La historia de mi infancia se puede traducir en el consumo masivo de la papaya.

Que mejor que un buen jugo surtido, con su pan con mantequilla en la mañana para empezar bien el día. Me acuerdo mucho que era mi papá el que hacía el jugo todas las mañanas. Jugo de papaya, con un poco de platano y su toque de naranja (¿o tal vez era limón?), para darle ese sabor característico casero. No hay duda que el jugo era potente. Duraba toda la mañana. Lo he tomado hasta cuando he ido de visita. El desayuno no es el mismo sin el jugo bendito.

Es más, alguna vez me acuerdo que me lo mandaron en la lonchera y, obviamente, como siempre le suele suceder a una de pequeña, se terminaba chorreando, impregnando todo de color papaya y ese olor... este.... característico.

Me da nostalgia, porque acá, en las europas la papaya que llega es esa pequeñísima, del tamaño de la palma de la mano. Me acuerdo mucho que en el mercado de La Boquería de Barcelona, la venden como snack. Para mi la papaya, es el desayuno ideal. Pero esa papaya peruana (mi única referencia), esa grande, que hay que comprarla programando bien su uso semanal para que no se malogre, esa es la verdadera papaya.



En todo va bien, en jugo, en ensalada de frutas (con jarabe de goma, por supuesto); o salpicadita con azúcar. Como para un pre-lonchecito.

Una pena que la fruta acá sea tan pequeña, tan insabora, poco colora y demasiado durable. Lo cual me hace cuestionar cuantos químicos les echaran a las pobres para que te duren mas de una semana. Acá hay que adaptarse. Me niego rotundamente a empezar a comer cereal. Así que me aferro al yogurt de frutas y a mi diaria vitamina C, que con todo combina.

Pero mi jugo surtido, de sábado por la mañana, de compra semanal. Con sabor a nostalgia y a mercado distrital; con sus sonidos y colores. Ese es el jugo de campeones. Quién diría que iría a extrañar una simple fruta tanto, pero es que mi peruanidad es implacable. Hasta a la hora de desayunar, y mejor si va acompañado de un tamal.

sábado, 27 de septiembre de 2008

Casas y cosas

La primera vez que me mudé de casa, fue para irme a otro país. A caer, en primer lugar, donde la típica amiga que te tiene, aunque sea un poco incómodas, en su sitio, su espacio, su piso, su cuarto de 2x3, con TV con una antena medio falluca, y con una insomnia parecida a la tuya -lo cual es GENIAL; hasta que consigues ese primer "piso" donde puedas llevar sus cosas.

El primer "piso" donde caí en Barcelona, se encontraba en el barrio de Gràcia. A unas cuantas cuadras del lugar de mi amiga. La verdad no conocía mucho Barcelona, y el barrio me gustó mucho. Además estábamos cerca y el piso estaba super bueno y super moderno. ¡Por primera vez tenía un cuarto sola! No saben la emoción. Era grande, cama doble, ropero, escritorio, silla de gerente y ventana a la calle. La cual daba al club de tennis, así que todos los domingos me despertaba con el TOC TOC TOC TOC mañanero. Alarma deportiva, la llamaba.

Mis compañeros de piso, terminaron siendo un desfile de nacionalidades cual Miss Universo. La chica que tenía el contrato era israelí con nacionalidad húngara, lo que le permitía ser parte de la comunidad europea sin mucho roche. Super buena gente, pero medio pastrula. El otro chico (éramos tres) era un inglés super con una novia mexicana a corto plazo. Ustedes saben, amor tipo Barcelona: Wash and wear (de una sola tenida). El inglés se regresó a su país y cayó una alemana. La alemana se fue (felizmente porque entre la otra y yo, nos dimos cuenta que era medio rarita) y cayó una rusa que era otra pastrula. Ergo:

pastrula 1 + pastrula 2 = inhabitable

Decidí mudarme, aunque Gràcia haya sido lo más parecido a Barranco que pude encontrar. Esta vez, después de muchas citas y muchas llamadas, llegué al barrio del Eixample Esquerra, a un piso que estaba en el mismo edificio (o finca, como le dicen ahí) que el piso de una de mis mejores amigas que he tenido en Barcelona (una colombiana de la PM). Por cagarnos de risa, fuimos a verlo. Queríamos saber cual era la distribución al otro lado del edificio (arquitectas super geeks, por cierto). La chica del contrato, era de Murcia. Bastante buena onda. El cuarto era super pequeño y con ventana interior. La verdad, no lo pensé mucho. Quería estar cerca de mi amiga y cerca al centro. Si bien el anterior barrio estaba super bueno, gastaba mucho en tickets de bus y metro. Convencí a tres amigos que me ayuden con todas mis cosas, chapamos taxi en la esquina, y me ayudaron a mudar en un solo viaje.

¡Piso nuevo! Piso viejo, losetas, techos altos, la Barcelona que yo siempre me imaginé. Compartía con una italiana super capa en matemáticas que tenía un novio catalán, y un chileno que era chef en un restaurant del centro; este chico tenía una novia gallega. La de Murcia, bueno, ella se iba a Madrid. Por eso alquilaba la habitación. Con ella no viví en ese entonces. Luego se fue el chileno, regresó la Murciana, hicimos casting, y entro una argentina, super buena onda recontra pastrula, que no hacía mas que llamarme boluda. Lo máximo. Se fue la italiana, y entro una francesa. Salida de revista y con el alma de Anny (la mejor amiga de Candy, ustedes saben). Fui feliz.

Sin embargo, todo tiene un fin. El contrato ya no se iba a renovar. En pocas palabras, la de Murcia decidió que después de cinco años en Barcelona, quería cambiar de ambiente. Así que nos tocó empezar la famosa busqueda de piso. Internet, amigos, lo que sea. Mi super amiga, la locombiana, se iba a Londres a estudiar inglés. A ella le estaban haciendo el favor, en su piso, de donarle el cuartito que era el estudio, como dormitorio hasta que se fuera. Ya habían tres personas en el piso, y otra mas era un poco demasiado. Pero...

Me hicieron el favor. En ese edificio me sentía como en la vecindad del Chavo, no valía medio centavo, pero era bonita de verdad. Como sabían que iba a estar poco tiempo en Barcelona (ya cada vez se me hacia mas complicado extender mi simple visado de estudiante), me dieron el cuartito. Me mudé en tres viajes de escaleras. Yo vivía en el segundo piso, y me mude al quinto...con ropero y todo.

La chica del contrato era (bueno, es...todavía hablo con ella) catalana. Super linda, super maja. La otra chica era una italiana arquitecta (como la catalana y como yo) super apacible y super enfermiza. Todos los días le dolía la garganta. El chico era catalán de padres argentinos. Creo que fue el mejor piso en donde me quedé. Mi cuarto habrá sido el menos ostentoso de todos los que tuve, pero el cariño que sentí y la familiaridad que me encontré en el quinto piso fue espectacular. Hasta ahora los extraño. No extraño subir los cinco pisos, no hay ascensor, pero al menos ya se que eso me mantuvo en forma durante todo el tiempo que estuve ahi.

Ahora estoy en Escocia. Con mi novio y un amigo. El "piso" parece mas una casa. Techos altos, patio por detras y ventanas a la calle super grandes. Hace un frio de la PM pero te abrigas un poco mas y ya. Ahora las circunstancias son distintas. He vuelto a colgar mis fotos en la pared y puedo desperdigar mis cosas sobre la mesa sin apuros. Me faltan algunos detalles para sentirme como en mi casa.

Pero es que por más que lo intente, nunca me sentiré tan en casa como en MI casa. Con mi tele de 14", mi cama-herencia, mi colchón paraiso, mi perrito (qepd) bajo la cama, mi baño construído en etapa ampliación de vivienda y el bonus de tener a tu familia a dos puertas de distancia. Para gritar un BUENAS NOCHES, cuando cada quien está mirando las noticias ó algún documental en cable, intercambiando a voz en cuello recomendaciones de canales u opiniones, mientras tratamos de lograr el sueño. Aunque mi papá no, el se duerme al toque, el suertudo.